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“Ya no me funciona la dieta” ¿Por qué?

Al iniciar un tratamiento de bajada de peso, algunas personas le confieren al especialista un rol importante que le hace pensar que éste logrará controlar la situación que ellos no pueden afrontar. Entonces, si el nuevo tratamiento falla se tiende a hacer responsable del fracaso a la prescripción médica y no a las dificultades propias para cumplirlo. Este ciclo crece con cada recaída. El principal abandono de la dieta viene cuando la persona se da cuenta de que no hay grandes diferencias entre propuesta terapéutica de reeducación alimentaria sino que todas implican reglas de restricción que no cumplen, y es allí cuando abandonan la dieta en busca de otro profesional.

La persona vuelve a darse cuenta de que no puede asumir la prescripción, tras lo cuál abandona el tratamiento y en lugar de analizar “las causas del fracaso” culpa a la dieta y al médico que se la recetó, buscando un nuevo profesional que le llenará de ilusiones hasta que se de cuenta de que éste tampoco tendrá la potestad para solucionar su problema. Volverá la culpa.

La primera semana es exitosa producto del entusiasmo del paciente y de su dedicación al cumplimiento de los objetivos. Después bajan los niveles de motivación porque empieza el sufrimiento por las restricciones a la hora de comer.

Cuando lleva cuatro semanas el “coste-beneficio” parece negativo porque es alto el sufrimiento , producto de la restricción en comparación con lo que la balanza le indica que va bajando.

Os transmito la idea de que no hay grandes “secretos” en esto de bajar de peso, y que todo depende de cambiar hábitos de vida. Ayudar a la persona a que entienda que la clave esta en una educación alimentaria e incorporar actividad física a la dieta.

NO DIETA, SI EDUCACIÓN ALIMENTARIA.